El Gobierno eliminó del Presupuesto vigente para el ejercicio de este año una cláusula que imponía cierto límite a las importaciones de combustibles sin impuestos. En los artículos 23 y 24 del texto, por los que se establecen beneficios fiscales sobre los combustibles líquidos y el gas natural, se excluyó el siguiente párrafo (incluido en los presupuestos 2013 y 2014): «la exención dispuesta será procedente mientras la paridad promedio mensual de importación del gasoil, diésel oil o naftas sin impuestos, a excepción del impuesto al valor agregado, no resulte inferior al precio de salida de refinería de esos bienes».
Esta condición se había adoptado cuando el precio del barril de petróleo en el exterior cotizaba al menos 50% arriba de los valores actuales (u$s 48 el barril en Estados Unidos y u$s 54 en Europa al cierre de ayer). Ahora los precios son inferiores y los valores domésticos están por encima de la paridad de importación. En el mercado apuntan a que, sin este requisito, muchas empresas locales como la estatizada YPF la que mayores importaciones realiza en el mercado podrían verse beneficiadas con ganancias extra comprando combustibles en el exterior. «La exención que existe para la compra de gasoil y que más tarde se extendió para ciertos cupos de naftas tenía su razón de ser porque los precios internacionales de esos combustibles eran superiores a los precios domésticos», explicó a El Cronista Daniel Montamat, ex secretario de Energía. Montamat advirtió que «con los precios más bajos afuera las petroleras que importen no sólo tienen una ganancia por esa diferencia, sino que arriba le devuelven los impuestos». Para ejemplificarlo, el ex funcionario hizo un ejercicio teórico: «Por ejemplo, si una compañía hoy compra a 5 afuera y vende en el mercado local a 7, obtiene una ganancia por diferencia de precios pero a eso hay que restarle los impuestos, por lo que la operación termina costando 2 y la renta es superior. Antes a la firma le salía 10 comprar afuera y 7 venderlo en el mercado local, por eso nadie quería importar y por ese motivo se ideó la exención ante la caída de la producción local. Con menores precios externos hoy tendría que cancelarse la compra desgravada».
Coincidiendo con el análisis, un reconocido especialista energético, que prefirió anonimato, comentó a este diario: «Efectivamente sacaron esa cláusula. Ahora, quien resulte adjudicatario de cupos de importación podrá hacerlo con un precio muy inferior no sólo al de surtidor sino al de refinería sin impuesto, obteniendo un beneficio extraordinario». En la Carta Energética de diciembre, los especialistas del equipo de Montamat ya lo habían advertido.