El repunte del litio refuerza el atractivo de la Argentina

J.P. Morgan revisó al alza sus proyecciones para 2026 y 2027 y anticipa una recuperación del mercado impulsada por la inteligencia artificial y la demanda energética, en un contexto que favorece a los países productores.
El mercado global del litio comienza a mostrar señales claras de recuperación tras un período de fuerte corrección de precios. J.P. Morgan elevó sus proyecciones para el carbonato de litio y estimó valores de hasta US$ 22.000 por tonelada hacia 2027, una revisión que reaviva las expectativas en los principales países productores.

En su último informe Pro Research, el banco estadounidense ajustó al alza sus estimaciones para 2026 y 2027 en un 43% y 66%, respectivamente, hasta US$ 17.500 y US$ 22.000 por tonelada. De concretarse, el precio podría subir hasta un 62% respecto de los niveles actuales, que rondan los US$ 13.550.

El cambio de escenario llega luego de un ciclo de sobreoferta que frenó inversiones y demoró proyectos, especialmente en América Latina. Para J.P. Morgan, la mejora no responde solo al mercado de vehículos eléctricos, sino a una transformación más amplia vinculada a la expansión de la inteligencia artificial, la electrificación y la seguridad energética.

En ese marco, América Latina vuelve a ocupar un rol estratégico. En el informe “América Latina: fuente clave de minerales para el futuro de la inteligencia artificial”, el banco subraya que la región resulta clave para diversificar las cadenas globales de suministro de minerales críticos.

La advertencia coincide con las proyecciones de la Agencia Internacional de Energía (AIE), que anticipa posibles déficits de suministro de litio de entre 30% y 60% hacia 2035. Según el organismo, la demanda global podría multiplicarse por cinco hacia 2040, muy por encima del ritmo de expansión de la oferta.

El litio ocupa un lugar central en este proceso por su rol en las baterías de ion-litio, hoy dominantes tanto en el almacenamiento energético a gran escala como en centros de datos y sistemas de respaldo para infraestructura de inteligencia artificial. Pese a los avances en reciclaje, la extracción primaria sigue siendo indispensable.

En este contexto, Argentina aparece bien posicionada. Chile y Argentina concentran algunas de las mayores reservas económicamente explotables del mundo y son proveedores clave de Estados Unidos, que en 2024 importó el 59% de su litio desde Chile y el 39% desde Argentina.

A nivel local, la producción argentina de litio atraviesa una etapa de expansión acelerada. Según la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), el país podría alcanzar cerca de 131.000 toneladas en 2025, un salto del 75% interanual y más del triple respecto de los niveles promedio de la última década.

El crecimiento se apoya en la puesta en marcha y el ramp up de nuevas plantas como Centenario Ratones, Sal de Oro y Mariana, además de las ampliaciones en Salar Olaroz y Fénix. Durante la primera mitad de 2025, la producción ya superó las 51.000 toneladas de LCE.

En términos de comercio exterior, el sector proyecta exportaciones cercanas a los US$ 1.000 millones para 2025, aun con precios moderados. A largo plazo, el pipeline de proyectos permitiría elevar la capacidad productiva hasta 428.000 toneladas LCE en 2033, con proyectos adicionales que sumarían otras 152.000 toneladas.

En este escenario, la proyección de precios de J.P. Morgan refuerza el atractivo estratégico de la Argentina. No solo mejora la rentabilidad esperada de los proyectos en operación y desarrollo, sino que vuelve a colocar al litio argentino en el centro de la competencia global por los minerales críticos del futuro.

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