EE. UU. destinará USD 3.000 millones a minerales críticos y abre oportunidades para Argentina

El plan busca asegurar cadenas de suministro frente a China y, aunque prioriza las tierras raras, otorga un impulso estratégico al desarrollo del litio y el cobre en el país.

Estados Unidos anunció un paquete de inversiones por USD 3.000 millones para fortalecer la cadena de suministro de minerales críticos y reducir su dependencia de China en insumos industriales y de defensa. La medida impulsada por la administración de Donald Trump contempla USD 1.400 millones destinados a fabricantes de componentes como celdas de ion litio y ánodos de silicio. Este escenario posiciona a la Argentina como un potencial beneficiario debido a sus reservas de litio y cobre, de acuerdo con el análisis del abogado especialista en minería Ignacio Celorrio.

Pese al alcance del programa estadounidense, la mayor parte de los fondos se orienta al desarrollo de tierras raras, un segmento donde la minería argentina presenta escaso potencial y proyectos en fases embrionarias de exploración. Según Celorrio, la ventaja competitiva local radica en los yacimientos de litio en salmuera por sus menores costos operativos, así como en los proyectos de cobre de gran escala. Sin embargo, la materialización de estas iniciativas requiere plazos prolongados de desarrollo que demandan entre seis años de exploración y cuatro de construcción, con montos que promedian los USD 1.200 millones para plantas de litio de hasta 40.000 toneladas y superan los USD 5.000 millones en depósitos medianos de cobre.

El avance de los desarrollos extractivos en el país depende de la estabilidad regulatoria y de marcos de incentivo como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), orientado a brindar seguridad jurídica ante las fluctuaciones económicas. A su vez, los proyectos en curso adaptaron sus operaciones para cumplir con los estándares de la Ley de Glaciares y las normativas provinciales. Bajo este esquema institucional, las proyecciones del sector contemplan un incremento en la producción de litio en los próximos cinco años y el inicio de las etapas de construcción en los principales yacimientos cupríferos.

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