La minera australiana revaluó la capacidad productiva del pórfido ubicado en la Región de Antofagasta tras incorporar formalmente los recursos de Catabela Northeast, extendiendo la vida útil del yacimiento e incrementando su Valor Presente Neto (VPN) sin requerir nueva infraestructura de procesamiento.
La actualización del modelo geológico bajo el estándar JORC confirmó un incremento del 61 % en el volumen de reservas probadas y probables del depósito porfídico de cobre y molibdeno Sierra Gorda. El cálculo técnico integra la extensión del proyecto de exploración adyacente Catabela Northeast a la cuenca de explotación activa. La operación de la mina se encuentra bajo un esquema de propiedad compartido entre la compañía polaca KGHM Polska Miedź —que mantiene la posición controladora con un 55 % a través de KGHM International— y South32, titular del 45 % restante de la sociedad.
La integración de Catabela Northeast como depósito satélite permite enviar el mineral directamente a la planta de flotación convencional existente y aprovechar la red de transmisión eléctrica del norte chileno. Esta sinergia logística evita la inversión en infraestructura greenfield —cuyos costos sectoriales superan los 15.000 dólares por tonelada de capacidad instalada anual— y elude los plazos de tramitación ambiental de nuevos proyectos, proyectando una reducción en los costos sostenibles integrados (AISC) de la operación.
El incremento de reservas consolida la estrategia de South32 de elevar su participación en el mercado global del cobre, en un contexto regional marcado por caídas en las proyecciones de producción de Codelco y Antofagasta Minerals. La ampliación del inventario minero en Sierra Gorda asegura volumen extra para abastecer la demanda proyectada por la transición energética en una jurisdicción que aporta el 27 % de la oferta mundial del metal rojo.
