En la reciente MINEXCHANGE 2026 (la gran conferencia de la SME en Salt Lake City), México no fue solo a pasear. El país llevó una agenda cargada de innovación y minería responsable, pero quien realmente se robó las miradas fue Chihuahua. El estado se plantó con una estrategia que hoy vale oro en el sector: combinar capacitación de primer nivel con un esquema de seguridad que intenta dar respuestas concretas a los problemas del terreno.
La delegación mexicana tuvo un protagonismo especial gracias a Carlos J. Dávila, el chihuahuense que preside el capítulo México de la SME. En su primer año, logró que el organismo creciera en afiliados y actividades técnicas. ¿Por qué esto es importante? Porque en minería, un equipo bien formado es sinónimo de menos accidentes y mejores decisiones operativas.
El peso de los números y la «Policía Minera»
Chihuahua no fue a hablar en el aire; llevó las cifras de 2025 bajo el brazo:
- Producción récord: El valor minero del estado alcanzó los 52.916 millones de pesos, un salto del 23,5% anual.
- Podio nacional: Es el 2° productor de plomo y el 3° en plata en todo México.
- Valor agregado: Con el 10,2% del total nacional, Chihuahua demuestra que no solo extrae, sino que alimenta cadenas clave como la automotriz y la electrónica en Norteamérica.
Pero lo que más ruido hizo en Salt Lake City fue el tema de la seguridad. En un contexto donde la violencia ha golpeado al sector en otras zonas del país, Chihuahua presentó su modelo de Policía Minera. Es una iniciativa de la gobernadora Maru Campos para cuidar las minas y las rutas logísticas, apoyada por el sistema Centinela (videovigilancia y análisis de datos en tiempo real). Fue un mensaje directo a los inversores: acá hay reglas claras y un entorno protegido.
¿Alcanza con esto?
El debate en la SME dejó claro que hoy la productividad ya no lo es todo. La industria internacional mira con lupa el cumplimiento ambiental y la estabilidad operativa. Chihuahua eligió mostrar avances en capacitación y seguridad, dos frentes que conectan directo con lo que piden las empresas globales.
Para México, el desafío es que esto no se quede solo en un aplauso en un hotel de lujo en Utah. La capacitación tiene que ser constante y la seguridad tiene que sentirse en los campamentos y en los caminos más remotos. Si Chihuahua sostiene este ritmo, no solo gana visibilidad, sino que se consolida como el socio técnico más confiable de la región.


Comentarios: